El Community Manager de humo

Aristóteles dijo: “Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas”
Aristóteles dijo: “Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas”

Cuando las profesiones son de renovada data generan más dudas que certezas. Por ejemplo, en la Venezuela del siglo XVIII los barberos fungían como “dentistas” y “maestros” de Primeras Letras. Quien se ponía en manos de estos señores, bien podía resolver dos pájaros de un solo tiro. Sin embargo, los peligros eran previsibles: la muela mal curada; y si de los niños se trataba, la ortografía aprendida a punta de gritos y coscorrones. Total, cada época tiene sus bemoles. Lo que sí es cierto es que la experiencia hace el oficio; pero para llegar a ser “profesional” en un método específico, no basta solo el diploma bonito que adorna la pared.

            “Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas”, apuntó alguna vez Aristóteles. Sobre esta frase lapidaria dependen quizás todas las profesiones humanas que existen. Claro, requiere de la humildad necesaria del quien “profesa algo” para entender que “su” conocimiento nunca se detiene. Es el mismo caso de los Communities Managers, especie de profesión que no está ni colegiada ni reglamentada jurídicamente en Venezuela. Ser CM es algo tan nuevo y experimental, que ingenuo aquel que se contente con una certificación temporal. El propio Luis Carlos Díaz (@LuisCarlos) lo refiere en un reciente artículo: “CM no es un curso con un certificado”. ¿Entonces qué es?

            Para responder esa interrogante, tenemos que ponernos en el zapato de los antiguos barberos, los infaltables “toderos” que despertaban admiración en la época colonial. Ser CM es ser todo y, al mismo tiempo, nada aún. El “aún”, esa condición provisional que posiciona lo que somos “por ahora”. Para todos aquellos que entrenamos en Social Trending, la obtención del certificado que nos acredita como “Community Manager Junior” es solo un paso, uno de tantos…

            Aquellos que lo obtengamos con el esfuerzo debemos demostrar que el diploma no es solo un paso en una estela de humo. Nuestra indagación constante, nuestra perseverancia, el interés de profundizar y especializarnos por una de las tantas ramas de este oficio, debe ser nuestra bandera. Por lo tanto, es seguir caminando lo que nos hará mejores cada día. Saber, en fin, que los únicos que podemos dejar atrás la humareda del boom somos nosotros. Y nadie más.

 Carlos Marín

Cuida tu imagen… incluso la 2.0

Imagen 2.0
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Al comenzar esta vida en red, solemos pensar que el anonimato nos da una especie de súper poder que nos permite crear una identidad diferente y mostrarnos de una manera distinta ante el resto del ciber-público, hasta que llega ese punto donde deseamos impulsarnos profesionalmente a través de distintas herramientas en línea y ahí se nos viene el mundo encima, incluyendo por supuesto, esa “otra vida” que nos habíamos inventado.

Como comunicadora social, he ido aprendiendo cada día más la importancia de mantenernos tal cual somos en la red, más aún cuando obtenemos un título profesional y publicamos nuestro nuevo nivel académico en cuánta biografía se nos ponga enfrente.

Ya dije que soy comunicadora aquí y en cualquier parte del mundo, esté comiendo o hasta durmiendo y que no me son permitidas ciertas cosas si lo que quiero es mantener una buena reputación en la red.

Ahora la moda entre las celebridades está en denunciar hackeo por cualquier error que, como humanos, podemos llegar a cometer y enviar. Twitter es el espacio perfecto para encontrar una historia diferente que siempre nos deja una gran lección acerca de lo que NO debemos hacer en línea. Además, esta excusa ya se convirtió en unas especie de cuento chino que el resto de los usuarios muy poco se come a menos que sea algo muy notorio.

¿Compartes información personal?
¿Compartes información personal?

La cuestión es que, para ser tomados en serio dentro de una red que cada vez se hace más y más amplia, debemos cuidar cada detalle que mostramos al mundo; como si de limpiar el mostrador de una tienda se tratara. Si el vidrio tiene alguna mancha, los usuarios la notarán y tendrán cada vez más recelo de entrar en el local hasta que un buen día descubran otro mostrador más limpio y simplemente no vuelvan más.

Los seguidores en Twitter son así y esa es una de las ventajas/desventajas que presenta esa divina libertad de escoger a quién leer y a quien eliminar. Contenidos llamados spam, tweets programados o repetitivos, con mala ortografía, con insultos o palabras no apropiadas, pueden ser erradicados de muchos TL’s en cuestión de segundos gracias al botón de ‘Unfollow’. Si no queremos tener esas estadísticas rojas, entonces debemos pararnos por un momento y centrarnos en el contenido que estamos compartiendo con el resto del mundo.

Conéctate y consigue el empleo de tus sueños
Conéctate y consigue el empleo de tus sueños

¿Esto será de utilidad? ¿Me estaré expresando bien? ¿No se presta a malos entendidos? ¿Qué pensarán de mi al compartir esta información personal? Esas deberían ser preguntas de oro que todos nos planteemos al momento de actualizar. Al examinar bien lo que compartimos y lo que preferimos guardarnos, podríamos encontrar reflexiones y anécdotas interesantes para mejorar nuestro contenido y depurarlo de mensajes sin sentido o que pueden ser clasificados como un súbito fastidio para quienes nos leen.

Si lo que queremos es proyectarnos a otro público, utilizando adecuadamente las herramientas digitales para ello y capitalizar así el deseo de conseguir empleo, por ejemplo, o clientes para nuestra marca, entonces evaluarnos a nosotros primero será el primer paso para lograrlo. Eso y por supuesto, indagar un poco entre nuestros similares y leer mucho material al respecto para saber cuál será el mejor camino a tomar en esta complicada pero divertida vida 2.0.